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10 años de la minería metalífera

By on mayo 15, 2013
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10 años de la minería metalífera en San Juan, balances, cambios y perspectivas futuras.

Según publicó en San Juan, la prensa regional, en una década, el salario promedio en San Juan aumentó 8,8 veces, posicionando a la provincia en el 8° lugar a nivel nacional. Según esta información , “el sueldo medio en la provincia es de $5.780 por mes”. Los salarios que abona la minería fueron determinantes en la mejora, que aporta $17.632 promedio por salario.

En el 2003, el Instituto de Economías Regionales ubicaba a San Juan en el puesto once de la grilla nacional en lo que respecta a salario. Diez años después, los números cambiaron y con un sueldo aproximado de $5.780 la provincia logró posicionarse dentro del top ten nacional, escalando tres posiciones en la tabla.

Continúa más adelante el artículo: “La actividad minera obtuvo el primer puesto de la actividad económica nacional en el promedio de salarios, con $17.632 y en la categoría de minas y canteras según un reciente estudio publicado por el Ministerio de Economía de la Nación sobre Remuneración del trabajo asalariado. Evolución de la distribución funcional del ingreso”.

Según datos de la Secretaría de Minería de la Nación, el incremento de los emprendimientos mineros en el país generó un nuevo record de empleo al totalizar, en 2012, 517 mil puestos de trabajo. San Juan se lleva la punta en lo que respecta a contratación, con 70.000 familias que dependen directamente de la actividad.

Esta realidad socio económica, 10 años después de la formal puesta en marcha de la mina Veladero significa un marcado cambio en la realidad económica, social, comercial e incluso tributaria de la provincia de San Juan, ya que la población “estado dependiente” que tuvimos durante muchos años y que tuvo su impacto más notorio en el periodo de crisis 2001-2002, ha mudado a una población que ahora vive en gran medida gracias a la actividad minera y sus correspondientes empresas vinculadas: prestadores de servicios, cámaras empresarias, UTEs que se han generado a partir de las demandas producidas por el proyecto Lama-Pascua, por mencionar las más destacadas.

La realidad que hoy vive San Juan también se ve reflejada en los claustros universitarios, ya que la búsqueda de carreras orientadas hacia la actividad minera y sus disciplinas asociadas se ha visto incrementada notoriamente a partir del inicio de la etapa productiva de Veladero y las sucesivas puestas en marcha de los proyectos Gualcamayo en Jáchal y Casposo en Calingasta, sin descuidar las expectativas que genera Lama Pascua y otros proyectos que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo como Pachón, Los Azules, Vicuña, entre otros.

Efectivamente, los números tan contundentes que inician el texto de esta nota, pueden también reflejarse en el interés demostrado por los estudiantes sanjuaninos en particular, y de la región cuyana en general, por continuar sus estudios universitarios en alguna carrera vinculada con la minería en modo directo o indirecto. Así, ingeniería de minas, geología, ingeniería química, ingeniería electromecánica, industrial, mecánica, electrónica y geofísica, por citar claros ejemplos, se han convertido en verdaderas “cenicientas” para muchos jóvenes que ven un futuro laboral concreto y que les permitirá ejercer una profesión en su provincia sin verse forzados a emigrar a otros centros industriales en búsqueda de trabajo.

No obstante, otras disciplinas no han disminuido su caudal de alumnos, en algunos casos porque la profesión está vinculada de un modo u otro con la minería, como abogacía, contador público, sociología, informática, recursos humanos, diseño industrial, por mencionar algunas o porque los jefes de familia pueden sostener los estudios universitarios de sus hijos sin necesidad de que éstos se vean obligados a trabajar para sostenerse económicamente o en algunos casos porque pueden elegir una disciplina que se estudia fuera de la provincia o en el ámbito privado.

Esta tendencia, también obliga a quienes ejercemos el rol de formadores de recursos humanos calificados, a un permanente ejercicio de actualización y perfeccionamiento, pues, a partir de los nuevos desarrollos tecnológicos, ambientales, de manejo de recursos y demandas empresariales en cuanto a capacidades profesionales, debemos estar a la par de lo que piden los empleadores para sus cuerpos profesionales en lo que atañe a conocimientos de nuevas tecnologías, adaptación a los cambios y perfil innovador y de proactividad permanente. Además, hoy, el profesional de la minería también puede ser generador de empleos a partir de la puesta en marcha de su propia empresa de servicios, consultoría, asesoramiento y otras actividades que anteriormente eran patrimonio de pocos o de grandes grupos empresarios.

La flexibilidad de nuestros egresados para adaptarse a los cambios y demandas del medio los hace que sean profesionales muy buscados y que ocupen en muchos casos lugares preponderantes en la toma de decisiones de las empresas que hoy desarrollan actividad minera en la Argentina.También esta realidad minera que hoy vivimos tiene sus aspectos negativos en el ámbito universitario, ya que muchas empresas, ante la falta de recursos humanos profesionales, contratan a estudiantes avanzados, truncándoles la posibilidad de recibirse, generando un conflicto que tiene varias aristas: una de ellas resulta en un retraso o directamente abandono de los estudios universitarios ante los regímenes laborales tan particulares que tiene la industria minera y la falta de adaptación de la universidad a este tipo de jornada laboral, ya que, si tomamos por ejemplo un régimen laboral de 14 por 14 (días de trabajo por día de descanso), en el segundo periodo el estudiante podría cursar y recibir los contenidos que no pudo tener durante el periodo en que estuvo trabajando, o durante las horas de descanso en sus tareas podría recibir información de carácter “no presencial”, aprovechando las nuevas tecnologías (internet, educación a distancia) para no perder contenidos.

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Otro aspecto está vinculado al aspecto económico, ya que, los importantes ingresos que hoy ofrece la industria minera a sus empleados, implica que el estudiante “le tome el gusto” al dinero y se olvide del objetivo más importante que es convertirse en un profesional universitario que tendrá mejores ingresos y más posibilidades de crecer profesionalmente dentro de la empresa.

Otro aspecto tiene que ver con la propia empresa que confía tareas profesionales a quienes no lo son, lo que significa una competencia desleal y el ejercicio de actividades profesionales que no están dentro de lso alcances o incumbencias de un estudiante de grado, sino de un profesional.Este breve resumen muestra “una de cal y una de arena” en estos 10 años de minería metalífera a gran escala en San Juan.Mi sensación personal es que poniendo todas estas variables en las columnas del “debe” y el “haber”, es más lo que aparece en esta última, por lo que el balance es positivo. No obstante, hay mucho por hacer o continuar haciendo.Ese es nuestro mayor desafío.

Por Marcelo BelliniIngeniero de Minas. Magíster en Metalurgia Extractiva. Secretario Académico de la Universidad Nacional de San Juan

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